Peces

Peces de boca abierta y dientes a la vista están en la obra de Chico da Silva desde los muros de la Praia Formosa. Rara vez vienen solos: se tragan peces más pequeños, comparten el fondo con aves y serpientes o llevan la cabeza de otro animal.

Peces, del muro al taller

Los peces estaban entre los dibujos que Jean-Pierre Chabloz vio en los muros en 1943, “algo monstruosos”, en sus palabras. Entre los títulos de la exposición de 1961 figuran Peixe Taquari e os Anões, Peixe Paragó e Iracema e Seus Peixes, y en 1963 la revista O Cruzeiro publicó un Peixe-Estrela Comendo Sardinha. En 1985, el escritor Eduardo Campos recordó que la fauna que el pintor ponía en la cartulina era sobre todo de peces.

En las obras de la colección, la boca es el centro del dibujo: abierta, llena de dientes, muchas veces con una lengua bífida. El cuerpo se arma en franjas de escamas, trazos, corazones y discos como pequeños soles, y las aletas rayadas tienen forma de hoja. En Peces, de 1973, un pez grande ocupa el lienzo rodeado de peces pequeños.

El motivo pasó entero a los discípulos. Maria Augusta pintó Pez fantástico en 1973, uno de los pocos lienzos firmados por un discípulo en vida del maestro. Babá llenó de peces los lienzos del Instituto Oboé, como Peces y aves, y Garcia, el último discípulo, pintó Pez gato y Pez dragón en 2024.